Mi reseña como autor de Sobre La Peña del Tigre


En los siguientes enlaces encontraréis las distintas sinopsis que como autor he publicado de Sobre La Peña del Tigre:



Pero faltaba una de más completa, eso sí, es inevitable un poco de spam; y esta la reservaba para el bloc de autor.


En el año 1994, una época posterior a mi estancia como cooperante internacional en Nicaragua, pero anterior a alguno de mis posteriores viajes, tres expatriados españoles destinados en el Departamento de León trabajaban, viven, y se enfrentan a su modo a una realidad que por desconocida les cautiva y les apasiona. De manera recurrente se refugian en el Hotel Lacayo, ubicado en el cercano balneario a la ciudad de León, de Poneloya. Son Joseph, Gabriel, y Cándida, pero como si hubiesen reescrito su identidad al tener ocasión de reinventarse en un lugar diferente usan otros nombres, Sir Persifal, El Comodoro McQuenzy y la encantadora señorita Bridgges.

Un anochecer, su cotidiano descanso en el balneario se ve interrumpido por un hecho inquietante y misterioso protagonizado por el licenciado Rigoberto Namayori, un anciano con un pasado oculto relacionado con la leyenda del Coronel Don Joaquín de Arrechavala. 

La familia del licenciado Namayori se encuentra por negocios alojada en una casa del balneario muy próxima al hotel y su nieta Guadalupe debe cumplir con un ineludible destino. Mientras los tutores de Guadalupe intentan llegar a un acuerdo con la Alcaldía de León y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARENA) sus intereses chocan con los proyectos de DeSOS, una ONG que tiene por objeto defender el medio ambiente, y los derechos indígenas de la comunidad Sutiaba en referencia a la Reserva Natural de la Isla de Juan Venado, donde desovan regularmente las tortugas paslama.

Paralelamente los expatriados empiezan a comprender que el misterio del anciano Rigoberto tiene dos vertientes relacionados que les afectan y saben si la explicación que resolverá el enigma la encontrarán en un mágico mundo de mitos y leyendas o en la más cruda realidad.

Este contraste entre novela de fantasía y novela realista se extrapola a todos los ámbitos de la vida de los protagonistas y la magia parece ser una respuesta, a la par que una máscara de los problemas cotidianos de los nicaragüenses. Sir Persifal encarna esta dualidad, pero su entereza para afrontar el mundo real exige de un apoyo emocional, y sus ensoñaciones son su escape, el lugar en el que las encuentra y donde habita la esperanza. 

La esperanza es un concepto encarnado en la novela, es el resultado de las ensoñaciones, la magia y el amor, pero también aparece como una creencia en que otro mundo es posible. 

El realismo y la dureza de la pobreza, los niños de la calle, el alcohol se reflejan en iconos como una gallera, un desahucio, o los huelepegas de un mercado, pero también en descripciones precisas acompañadas de referencias documentadas, del reflejo en los diálogos del habla popular nicaragüense y de abundante documentación, locuciones radiofónicas, actas notariales que dotan la acción de gran verosimilitud, a la que señaden abundantes notas a pie de página que acompañan el momento histórico del agosto de 1994.

Dos misterios unidos por una trama que enfrenta la magia a la realidad para que el lector también se enfrente a esta dualidad y tenga que tomar partido para dudar una y otra vez sobre cual es la auténtica realidad de los hechos acontecidos sobre La Peña del Tigre.






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